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viernes, 4 de febrero de 2011

Los fusilamientos del 3 de mayo

Los fusilamientos del 3 de mayo
Francisco de Goya

El 27 de octubre de 1807 Godoy y Napoleón firmaron el Tratado de Fontainebleau, por el que se autorizaba al ejército francés a cruzar la península ibérica para llegar a Portugal, país que sería conquistado y posteriormente repartido entre ambas potencias. Entre finales de 1807 y principios de 1808 varios cuerpos del ejército francés, más de los pactados, entraron en España y ocuparon varias posiciones. El descontento de la población ante la presencia francesa crecía, al tiempo que lo hacía la tensión política. El rey, Carlos IV, y Godoy fueron depuestos en el Motín de Aranjuez, y el hijo del monarca, Fernando, fue reconocido como nuevo rey de España con el nombre de Fernando VII. Ante tal conflicto dinástico Napoleón se ofreció para actuar como mediador y convocó a padre e hijo (Carlos y Fernando) en Bayona para alcanzar una solución.

El 2 de mayo de 1808, ante la salida de España de la familia real, se produjo en Madrid un levantamiento popular en contra de la presencia francesa. Las tropas napoleónicas, al mando del general Murat, procedieron con una violenta represión. Murat dictó un bando en el que proclamaba su autoridad absoluta en todo el territorio español y decretaba la pena de muerte para todos los que se habían resistido. Por la madrugada, el 3 de mayo, un centenar de prisioneros fueron fusilados en la montaña de Príncipe Pío y en el Pardo.

El 2 de mayo, también conocida como "la carga de los mamelucos", es una de las pinturas más impactantes de Goya, en la que refleja la revuelta popular de Madrid de ese día, aplastada de manera contundente por el ejército mercenario de origen turco, los mamelucos, que se encontraban al servicio de los franceses.

Por la noche, el 3 de mayo, un centenar de detenidos en las revueltas de Madrid fueron conducidos a las afueras de la ciudad y fusilados. Goya, aunque no fue testigo visual de los fusilamientos, al igual que no lo fue de las cargas del 2 de mayo, compuso, inspirándose en este suceso, la que probablemente sea su obra más importante: "el 3 de mayo". En la pintura no se ofrece una imagen de la guerra como algo ideal y bello, como se había venido haciendo hasta entonces, sino como algo cruel e inhumano, en la que no existen los héroes, sólo víctimas y verdugos, y las personas no ocultan el terror y la agonía que padecen en los instantes previos a su ejecución.
 

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