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martes, 16 de octubre de 2012

Pronunciamiento del brigadier Topete en la bahía de Cádiz. 17 de septiembre de 1868

Topete
Brigadier Topete (1821-1885)
GADITANOS:

Un marino que os debe señaladas distinciones, y entre ellas, la de haber llevado vuestra representación al Parlamento, os dirige su voz para esplicaros un gravísimo suceso. Esta es la actitud de la marina para con el malhadado gobierno que rige los destinos de la nacion.
No esperéis de mi pluma bellezas: Preparaos solo á oir verdades.
Nuestro desventurado país yace sumido años há á la mas horrible dictadura; nuestra ley fundamental rasgada; los derechos del ciudadano escarnecidos; la representacion nacional ficticiamente creada; los lazos que deben ligar al pueblo con el trono y formar la monarquía constitucional completamente rotos.
No es preciso proclamar estas verdades; están en la conciencia de todos.
En otro caso os recordaría el derecho de legislar, que el gobierno por sí solo ha ejercido, agravándolo con el cinismo de pretender aprobaciones posteriores de la mal llamadas Córtes, sin permitirles siquiera discusión sobre cada uno de los decretos que en conjunto les presentaba; pues hasta del servilismo de sus secuaces desconfiaba en el exámen de sus actos.
Brigadier Topete, caricatura procedente de la revista satírica La Flaca
Caricatura del brigadier Topete. Revista La Flaca
Que mis palabras no son exageradas, lo dicen las leyes administrativas, la de órden público y la de imprenta.
Con otro fin, el de presentaros una que sea la absoluta negacion de toda idea liberal, os cito la de instrucción pública.
Pasando del órden político al económico, recientes están las emisiones, los empréstitos, la agravacion de todas las contribuciones. ¿Cuál ha sido su inversión? La conocéis, y la deplora como vosotros la marina de guerra, apoyo de la mercante y seguridad del comercio. Cuerpo proclamado poco há gloria del país, y que ahora mira sus arsenales desiertos, la miseria de sus operarios, la postergación de sus individuos todos, y en tan triste cuadro un vivo retrato de la moralidad del gobierno.
Males de tanta gravedad exigen remedios análogos: desgraciadamente los legales están vedados: forzoso es por tanto apelar á los supremos, á los heróicos.
Hé aquí la razón de la marina en su nueva actitud: una de las dos partes de su juramento está violada con mengua de la otra: salir á la defensa de ambas, no solo es lícito, sino obligatorio.
Expuestos los motivos de mi proceder y del de mis compañeros, os diré nuestras aspiraciones.
Aspiramos á que los poderes legítimos, Pueblo y Trono, funcionen en la órbita que la Constitución les señale, restableciendo la armonía ya estinguida, el lazo ya roto entre ellos. Aspiramos á que Córtes Constituyentes, aplicando su leal saber, y aprovechando lecciones, harto repetidas de una funesta esperiencia, acuerden cuanto conduzca al restablecimiento de la verdadera monarquía constitucional.
Aspiramos á que los derechos del ciudadano sean profundamente respetados por los gobiernos, reconociéndoles las cualidades de sagrados que en sí tienen.
Aspiramos á que la Hacienda se rija MORAL é ilustradamente, modificando gravámenes, estinguiendo restricciones, dando amplitud al ejercicio de toda industria lícita y ancho campo á la actividad individual y al talento.
Estas son, concretamente expuestas, mis aspiraciones y las de mis compañeros. ¿Os asociáis á ellas sin distinción de partidos, olvidando pequeñas diferencias, que son dañosas para el país? Obrando así, labrareis la felicidad de la patria.
¿No hay posibilidad de obtener el concurso de todos? Pues haga el bien el que para ello tenga fuerza.
Nuestros propósitos no se derivan de afección especial á partido determinado, á ninguno pertenecemos, les reconocemos á todos buen deseo, puesto que á todos les suponemos impulsados por el bien de la patria, y esta es precisamente la bandera que la marina enarbola.
Nadie recele que este hecho signifique alejamiento para con otros cuerpos, ni deseos de ventaja; si modestos marinos nos lanzamos hoy colocándonos en puesto que á otro mas autorizado correspondía, lo hacemos obedeciendo á apremiantes motivos: vengan en nuestro auxilio, tomen en sus manos la bandera izada los demás cuerpos militares, los hombres de Estado, el pueblo: á todos pedimos una sola cosa: «plaza de honor en el combate» para defender el pabellón hasta «fijarlo;» esta, y la satisfaccion de nuestras conciencias, son las única recompensas á que aspiramos.
Como á los grandes sacudimientos suelen acompañar catástrofes que empañan su brillo, con ventaja cierta de los enemigos, creo, con mis compañeros, hacer un servicio á la causa liberal presentándonos á defenderla conteniendo todo esceso. Libertad sin órden, sin respeto á las personas y á las cosas, no se concibe.
Correspondo, gaditanos, á vuestro afecto, colocándome á vanguardia en la lucha que hoy empieza y sostendreis con vuestro reconocido denuedo.
Os pago esplicándoos mi conducta, su razón y su fin; á vosotros me dirijo únicamente; hablen al país los que para ello tengan títulos.

Bahía de Cádiz á bordo de la Zaragoza 17 de setiembre de 1868 - JUAN B. TOPETE 


Publicado en el Diario La Época, miércoles 30 de septiembre de 1868

Transcripción realizada por el profesor Antonio Martín Martín

Pronunciamiento del general Prim. Cádiz, 19 de septiembre de 1868

Á LOS ESPAÑOLES.
¡A las armas, ciudadanos, á las armas!
¡Basta ya de sufrimiento!
La paciencia de los pueblos tiene su límite en la degradacion, y la nacion española que si á veces ha sido infortunada, no ha dejado nunca de ser grande, no puede continuar llorando resignadamente sus prolongados males sin caer en el envilecimiento.
Ha sonado, pues, la hora de la revolucion, remedio heroico, en verdad, pero inevitable y urgente cuando la salud de la patria lo reclama.
Principios bastante liberales para satisfacer las necesidades del presente y hombres bastante sensatos para presentir y respetar las aspiraciones del porvenir hubieran podido conseguir fácilmente sin sacudidas violentas la trasformacion de nuestro país; pero la persistencia es la arbitrariedad, la obstinacion en el mal y el ahinco en la inmoralidad que descendiendo desde la cumbre empieza a infiltrarse ya en la organización de la sociedad, después de haber emponzoñado la gobernacion del Estado, convirtiendo la administración en granjeria, la política en mercado y la justicia en escabel de asombrosos encumbramientos, han hecho desgraciadamente tardías é imposibles tan saludables concesiones, y han acumulado la tempestad que al desgajarse hoy arrastrará en su corriente los diques que han sido hasta aquí obstáculo insuperable á la marcha lenta, pero progresiva que constituye la vida de los pueblos y que han aislado á la España en el movimiento general de las naciones civilizadas del globo.
¡A las armas, ciudadanos, á las armas!
¡Que el grito de guerra sea hoy el solo grito de todos los buenos españoles!
¡Que los liberales todos borren durante la batalla sus antiguas diferencias, haciendo en aras de la patria el sacrificio de dolorosos recuerdos!
¡Que no haya, en fin, dentro de la gran comunión liberal mas que un solo propósito, la lucha; un solo objeto, la victoria, una sola bandera, la regeneración de la patria!
Destruir en medio del estruendo los obstáculos que sistemáticamente se oponen á la prosperidad de los pueblos, es la misión de las revoluciones armadas; edificar enmedio de la calma y la reflexión es el fin que deben proponerse las naciones que quieren conquistar con su valor su soberanía, y saben hacerse dignas de ella conservándola con su prudencia. Destruyamos, pues, súbitamente lo que el tiempo y el progreso debieron paso á paso trasformar; pero sin aventurar por de pronto soluciones que eventuales circunstancias pueden hacer irrealizables en el porvenir, y sin prejuzgar cuestiones que, debilitando la accion del combate, menoscabarian la Soberanía de la nación. Y cuando la calma renazca y la reflexión sustituya á la fuerza, los partidos podrán desplegar sin peligro sus banderas, y el pueblo, en uso de su soberanía, podrá constituirse como lo juzgue conveniente, buscando para ello en el sufragio universal todas las garantías que á la conquista dé sus libertades y el goce de sus derechos crea necesarias.
Los generales Serrano y Dulce deben hallarse, como yo, entre los ilustres marinos que, impulsados por el bien de la patria, han iniciado el movimiento al frente de la escuadra nacional; pero un incidente de mar sin duda ha retrasado, á pesar suyo, y con sentimiento mio, su llegada. Os hablo, pues, no solo en mi nombre, sino también en nombre de tan distinguidos generales.
¡Españoles, militares y paisanos! ¡La patria necesita de nuestros esfuerzos! No desoigamos el grito de la patria, voz dolente del sufrimiento de nuestros padres, de nuestras esposas, de nuestros hijos y de nuestros hermanos. Corramos presurosos al combate, sin reparar en las armas de que podamos disponer, que todas son buenas cuando la honra de la patria las impulsa; y conquistemos de nuevo nuestras escarnecidas libertades; recuperemos la proverbial altivez de nuestro antiguo carácter; alcancemos otra vez la estimación y el respeto de las naciones estranjeras; y volvamos, en fin, á ser dignos hijos de la noble España. 
Españoles: ¡Viva la Libertad1 ¡Viva la Soberanía nacional! – JUAN PRIM.

(Esta proclama fué dada por el general Prim antes de entrar en Cádiz.)
Españoles: Escrita la anterior manifestación, ha sido secundado el movimiento por San Fernando, la Carraca y la ciudad de Cádiz, ayudadas por el regimiento de Cantabria, la infantería de marina y la fuerza de carabineros.
La provincia de Cádiz con todas sus fuerzas militares de mar y tierra están ya en armas. ¡Viva el pueblo! ¡Viva el ejército! ¡Viva la escuadra nacional! 
Cádiz 19 de setiembre de 1868. - PRIM. 

Manifiesto dado en Cádiz por Prim el 19 de septiembre de 1868
La Época. Periódico político y literario. Lunes 30 de septiembre de 1868

Transcripción realizada por el profesor Antonio Martín Martín

miércoles, 24 de agosto de 2011

Decretos de 19 de octubre de 1868. Reforma del sistema monetario español

MINISTERIO DE HACIENDA

DECRETOS


El triunfo de la revolución iniciada en el glorioso alzamiento de Cádiz hace indispensable una medida de grandísima importancia: la reacuñación de moneda. En la nueva era que las reformas políticas y económicas, imposibles durante la existencia del régimen caído, abren hoy para nuestro país, conviene olvidar lo pasado, rompiendo todos los lazos que a él nos unían, y haciendo desaparecer del comercio y el trato general de las gentes, aquellos objetos que pueden con frecuencia traerlo a la memoria. (…)

Pero al reacuñar la moneda, puesto que han de hacerse los gastos necesarios para este objeto, parece ocasión oportuna de realizar la reforma del sistema monetario, ajustando éste a las bases adoptadas en el convenio internacional de 23 de Diciembre de 1865 por Francia, Bélgica, Italia y Suiza. (…)

El estudio de esta transformación está hecho en nuestro país, y preparado el proyecto correspondiente, después de minuciosas y detenidas investigaciones por la junta consultiva de Moneda, que lo presentó en febrero último al Gobierno anterior. (…)

España no entra, sin embargo, a formar parte desde luego de la unión monetaria establecida por las cuatro naciones indicadas, ni se someterá  a las obligaciones del referido convenio; (…)

No se ocultan al Gobierno Provisional los inconvenientes inseparables de esta transformación, (…) ni desconoce el sacrificio que para realizarla deberá imponerse el país. Pero (…) sus ventajas económicas en un próximo porvenir son demasiado considerables, para que pueda dudarse de la utilidad de la reforma. Todo lo que facilita el comercio y las relaciones entre los pueblos, constituye un inmenso beneficio, porque fecunda los gérmenes de riqueza, levanta la condición del ciudadano, y afirma la civilización y la libertad. (…)

Por todas estas consideraciones, y en uso de las facultades que me competen, como individuo del Gobierno Provisional y Ministro de Hacienda,
Vengo en decretar lo siguiente:

Artículo 1. º En todos los dominios españoles la unidad monetaria será la peseta, moneda equivalente a 100 céntimos.
(…)

Art. 6. º Todas las monedas cuyo tamaño lo permita, ostentarán una figura que presente a España, con las armas y atributos propios de la soberanía nacional, y llevarán expresados su valor, peso, ley y año de la fabricación. (…)

Art. 10. A constar desde 31 de Diciembre de 1870 será obligatorio, así en las Cajas Públicas, como entre particulares, el uso del sistema monetario creado por este decreto.

DISPOISIÓN TRANSITORIA

A medida que se retiren de la circulación las monedas circulantes serán refundidas y se procederá a la acuñación de las similares creadas por este decreto. (…)

Madrid 19 de octubre de 1868
El Ministro de Hacienda
LAUREANO FIGUEROLA.



Con objeto de llevar a debido efecto y a la mayor brevedad lo dispuesto en decreto separado de esta fecha, acerca de la adopción del nuevo sistema monetario, (…)

Vengo en decretar lo siguiente:

(…)

Art. 2. º La Academia de la Historia informará, (…) acerca del escudo de armas y atributos de carácter nacional que deban figurar en los nuevos cuños.
(…)

Madrid 19 de octubre de 1868
El Ministro de Hacienda
LAUREANO FIGUEROLA.

Gaceta de Madrid
Martes 20 de octubre de 1868
(páginas 7 a 9).


A continuación pueden consultarse las páginas digitalizadas de La Gaceta de Madrid de 20 de octubre de 1868 donde fueron publicados los decretos arriba transcritos.




domingo, 3 de abril de 2011

Pronunciamiento de Sagunto

PODER EJECUTIVO DE LA REPÚBLICA. 
PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE MINISTROS 

En el momento mismo en que el Jefe del Estado movía el ejército del Norte para librar una batalla decisiva contra las huestes carlistas, utilizando los inmensos sacrificios que el Gobierno ha exigido al país, y que este ha otorgado con tan noble patriotismo, algunas fuerzas del ejército del Centro, capitaneadas por los Generales Martínez Campos y Jovellar, han levantado al frente del enemigo la bandera sediciosa de D. Alfonso de Borbón. 

Este hecho incalificable que pretende iniciar una nueva guerra civil, como si no fueran bastantes las calamidades de todo género que pesan sobre la patria, no ha encontrado eco por fortuna ni en los ejércitos del Norte y Cataluña, ni en ninguno de los diversos distritos militares. El Gobierno, que ha apelado en las supremas circunstancias en que la Nación se encuentra en la Península y en América á todos los partidos que blasonan de liberales para ahogar en su comun esfuerzo las aspiraciones del absolutismo, tiene un derecho incuestionable y hasta un deber sagrado de calificar duramente y de castigar con todo rigor dentro de su esfera una rebelion que en su último resultado no podria favorecer si se propagase más que al carlismo y á la demagogia, deshonrándonos además á los ojos del mundo civilizado. 

El Ministerio, fiel á sus propositos y leal á los solemnes compromisos que ante el país y Europa tiene contraidos, está hoy más resuelto que nunca á cumplir con su deber, y lo cumplirá. 

Madrid 30 de Diciembre de 1874. 

El Presidente del Consejo de Ministros
y Ministro de la Gobernacion, 
Práxedes Mateo Sagasta. 
El Ministro de Estado,
Augusto Ulloa.
El Ministro de Gracia y Justicia,
Eduardo Alonso Colmenares.
El Ministro de la Guerra,
Francisco Serrano Bedoya.
El Ministro de la Marina,
Rafael Rodríguez Arias.
El Ministro de Hacienda,
Juan Francisco Camacho.
El Ministro de Fomento,
Carlos Navarro y Rodrigo.
El Ministro de Ultramar,
Antonio Romero Ortiz.

Publicado en la Gaceta de Madrid de 30 de diciembre de 1874


Pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto a favor del restablecimiento de la monarquía de los borbones en España en la persona de Alfonso, hijo de Isabel II.
Caricatura publicada en la revista satírica La Madeja el 7 de febrero de 1875
Pulse aquí para acceder al número digitalizado

Profesor Antonio Martín Martín
Última actualización de la entrada 27 de septiembre de 2012

sábado, 2 de abril de 2011

AMADEO I ANTE EL FÉRETRO DE PRIM

Amadeo I de Saboya ante el féretro con el cadáver de Prim

EL GOBIERNO PROVISIONAL

Componentes del Gobierno Provisional conformado tras la Revolución de 1868.

De izquierda a derecha: Figuerola, Ruiz Zorrilla (sentados), Sagasta, Prim, Serrano, Topete, López de Ayala, Ortiz y Lorenzana (sentado)

REPRESIONES

El Pacto de Ostende (1866)


(...) Después de una breve discusión, porque la armonía de miras que se manifestó no daba lugar a otra cosa, se acordó por unanimidad lo siguiente:

1. Que el objeto, y bandera de la revolución en España, es la caída de los Borbones.

2. Que siendo para los demócratas un principio esencial de su dogma político el sufragio universal, y admitiendo los progresistas el derecho moderno constituyente del plebiscito, la base para la inteligencia de los dos partidos fuera que por un plebiscito, si las circunstancias no se oponían a ello, o por unas Cortes Constituyentes elegidas por el sufragio universal, se decidiría la forma de gobierno que se había de establecer en España, y siendo la monarquía, la dinastía que debía reemplazar a la actual; en la inteligencia de que, hasta que así se decidiese, había de ser absoluta la libertad de imprentas, y sin ninguna limitación el derecho de reunión, para que la opinión nacional pudiese ilustrarse y organizarse convenientemente; sin que el gobierno provisional, que saliera de la revolución, pudiera influir como tal en la resolución de la cuestión fundamental; sin perjuicio de que las personas que lo compusieran pudieran sostener privada y públicamente sus opiniones individuales.

3. Que se reconocía como jefe y director militar del movimiento al general Prim, que podría emplear en lo que juzgara conveniente, a los presentes y sus amigos (...)

Manifiesto de don Carlos María de la Torre desde Bruselas, 4 de noviembre de 1866

ESPAÑA CON HONRA. Manifiesto revolucionario de Cádiz (1868)

ESPAÑOLES: 

La ciudad de Cádiz puesta en armas, con toda su provincia, con la armada anclada en su puerto, y todo el departamento marítimo de la Carraca, declara solemnemente que niega su obediencia al gobierno de Madrid, segura de que es leal intérprete de todos los ciudadanos que en el dilatado ejercicio de la paciencia no hayan perdido el sentimiento de la dignidad, y resuelta á no deponer las armas hasta que la Nacion recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla. (...)

Si hiciéramos un examen prolijo de nuestros agravios, mas difícil sería justificar á los ojos del mundo y de la historia la mansedumbre con que los hemos sufrido, que la estrema resolucion con que procuramos evitarlos.

Que cada uno repase su memoria, y todos acudireris á las armas.

Queremos que una legalidad común por todos creada tenga implícito y constante el respeto de todos. Queremos que el encargado de observar la Constitución no sea su enemigo irreconciliable.

Queremos que las causas que influyan en las supremas resoluciones las podamos decir en alta voz delante de nuestras madres, de nuestras esposas y de nuestras hijas; queremos vivir la vida de la honra y de la libertad.

Queremos que un gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el órden, en tanto que el sufragio universal echa los cimientos de nuestra regeneracion social y política.
Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales, unánimes y compactos ante el comun peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de agiotistas y favoritos; con los amantes del orden, si quieren verlo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales, cuyas aspiraciones pondremos bajo el amparo de la ley; con el apoyo de los ministros del altar, interesados antes que nadie en cegar en su origen las fuentes del vicio y del mal ejemplo; con el pueblo todo y con la aprobación, en fin, de la Europa entera; pues no es posible que en el consejo de las naciones se haya declarado ni se decrete que España ha de vivir envilecida. (...)

Españoles (...): acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto; no con la furia de la ira, siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ¡Viva España con honra!
Cádiz, 19 de septiembre de 1868. 
Duque de la Torre - Juan Prim - Domingo Dulce - Francisco Serrano Bedoya - Ramón Nouvilas - Rafael Primo de Rivera - Antonio Caballero de Rodas -
Juan Topete. 


La correspondencia de España. Diario universal de noticias. España con honra. Revolución gloriosa. 1868
Página segunda de "La Correpondencia de España" 29.09.1868
El fragmento que he reproducido en esta entrada forma parte del manifiesto revolucionario dado por los militares sublevados en Cádiz entre el 18 y el 19 de septiembre de 1868. Este manifiesto fue ampliamente difundido por los medios de comunicación de la época. La fuente a la que he acudido para transcribir esta selección ha sido "La Correspondencia de España. Diario Universal de Noticias. Martes 29 de septiembre de 1868. Madrid". Este diario reprodujo el manifiesto revolucionario en su segunda página. En este mismo número del diario se informaba a los lectores que, después del triunfo de los generales Serrano y Caballero de Rodas frente al ejército realista del marqués de Novaliche en el puente de Alcolea, la revolución había triunfado y que el gobierno de doña Isabel de Borbón había dejado de existir.


Profesor Antonio Martín Martín
Última revisión: 27 de septiembre de 2012

LA BATALLA DE ALCOLEA. 28 de septiembre de 1868

LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA. 
DIARIO UNIVERSAL DE NOTICIAS. 
ECO IMPARCIAL DE LA OPINION Y DE LA PRENSA. 

MADRID, MARTES 29 DE SEPTIEMBRE DE 1868. 

PRIMERA EDICION. 

Á LAS NUEVE DE LA MAÑANA. 

MINISTERIO DE LA GUERRA. 

Ayer ha tenido lugar en el puente de Alcolea un primer encuentro entre las tropas del marqués de Novaliches y las del duque de la Torre. Empeñado ya tarde, las fuerzas del marqués de Novaliches han acampado en el mismo terreno en el que combatieron. 

SEGUNDA EDICIÓN. 

Á LAS CUATRO DE LA TARDE. 

La revolución ha triunfado. El ejército del marqués de Novaliches ha sido rechazado ayer en el puente de Alcolea por las tropas de los generales Serrano y Caballero de Rodas. De una brigada del marqués de Novaliches, que pasó el puente, no se tiene noticias. El marqués de Novaliches hizo atacar el puente de frente y solo consiguió ver rechazadas sus tropas y salir herido en la barba. Tambien quedó herido aunque ligeramente el general D. Pedro Sartorius, que formaba parte del ejército de Novaliches. Las fuerzas que éste mandaba han quedado en sus posiciones, esperando órdenes de Madrid; paro casi fraternizando con las mandadas por los generales Serrano y Caballero de Rodas.

Selección y transcripción realizada del original por el profesor Antonio Martín Martín.

HUÍDA DE ISABEL II

LAS JUNTAS REVOLUCIONARIAS (1868)

Españoles:

La Junta revolucionaria de Sevilla faltaría al primero de sus deberes si no comenzara por dirigir su voz a los habitantes todos de esta provincia y a la nación entera, manifestándoles los principios que se propone sustentar y defender como base de la regeneración de este desgraciado país...

1º. La consagración del sufragio libre y universal como base y fundamento de la legitimidad de todos los poderes y única verdadera expresión de la voluntad nacional.

2º. La libertad absoluta de imprenta...

3º. La consagración práctica e inmediata de todas las demás libertades, la de enseñanza, la de cultos, la de tráfico e industria... y la reforma prudente y liberal de las leyes arancelarias, hasta que el estado del país permita establecer de lleno la libertad de comercio.

4º. La abolición de la pena de muerte y el planteamiento del sistema penal penitenciario.

5º. La seguridad individual eficazmente garantizada, así como la absoluta inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia.

6º. La abolición de la Constitución bastarda que nos venía rigiendo...

(...)

¡Viva la libertad! ¡Abajo la tiranía! ¡Viva la soberanía nacional!

Proclama de la Junta provisional revolucionaria de Sevilla, 20 de septiembre de 1868.

EL NACIMIENTO DE LA PESETA (1869)

LA PRIMERA EMISIÓN DE PESETAS. 1869
GOBIERNO PROVISIONAL
Tras la caída de la monarquía borbónica de Isabel II se formó un gobierno provisional que puso en marcha un programa de reformas, necesario para impulsar el desarrollo económico, industrial y social del país, al tiempo que reconocía amplias libertades individuales y proclamaba el sufragio universal.
Entre las reformas económicas acometidas por el gobierno provisional destaca la creación de un nuevo sistema monetario. Figuerola, ministro de Hacienda del gobierno provisional dirigido por el general Serrano, firmó el decreto de 19 de octubre de 1868 por el que la peseta pasaba a convertirse en la unidad monetaria nacional, sustituyendo al escudo. Desde esta fecha hasta el 28 de febrero de 2002 la peseta fue la base del sistema monetario español.
La moneda que nos ocupa, de plata, fue de las primeras acuñadas.

En el anverso, la leyenda hace referencia al gobierno provisional, establecido en España tras el derrocamiento de Isabel II, responsable de la creación de la nueva unidad monetaria. El motivo representado está inspirado en la alegoría de Hispania usado en época del emperador romano de origen hispano Adriano (117-118 d.C.). Se trata de un figura femenina reclinada, tocada con una corona mural (de ladrillos), con un brazo apoyado sobre los Pirineos, fronteras naturales de la península ibérica con el resto del continente europeo, y con los pies junto al Peñón de Gibraltar. En la mano porta una rama de olivo, símbolo de la paz.

En el reverso se representa el nuevo escudo de España, sobre el que reposa una corona mural, flanqueado por las columnas de Hércules, que marcaban los límites del mundo conocido en la antigüedad y más allá de los cuales se encontraba el Puls Ultra (más allá).

Moneda de plata acuñada en época del emperador Adriano cuyo motivo representado en el reverso sirvió de modelo para la primera acuñación de la peseta.
Publicado por el profesor Antonio Martín Martín

GRÁFICO RESULTADOS ELECTORALES ASAMBLEA CONSTITUYENTE 1869


Progresistas: 159 diputados
Demócratas: 20 diputados
Unionistas: 69 diputados
Republicanos Federales: 69 diputados
Republicanos Unitarios: 2 diputados
Carlistas: 18 diputados
Isabelinos: 14 diputados

LA CONSTITUCIÓN DE 1869


La Nación española y en su nombre las Cortes Constituyentes, elegidas por sufragio universal, deseando afianzar la justicia, la libertad y la seguridad, y proveer al bien de cuantos vivan en España, decretan y sancionan la siguiente Constitución:

(...) Art. 17.° Tampoco podrá ser privado ningún español:

Del derecho de emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la imprenta o de otro procedimiento semejante.

Del derecho a reunirse pacíficamente.

Del derecho de asociarse para todos los fines de la vida humana que no sean contrarios a la moral pública (...).

Art. 19.° A toda asociación cuyos individuos delinquieren por los medios que la misma les proporcione, podrá imponérsele la pena de disolución (...). Toda asociación cuyo objeto o cuyos medios comprometan la seguridad del Estado, podrá ser disuelta por una ley (...).

Art. 21.° La Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica. El ejercicio público o privado de cualquier otro culto queda garantizado (...) sin más limitaciones que las reglas universales de la moral y del derecho (...).

Art. 32.° La soberanía reside esencialmente en la Nación, de la cual emanan todos los poderes.

Art. 33.° La forma de Gobierno de la Nación española es la Monarquía.

Art. 34.° La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes. El Rey sanciona y promulga las leyes.

Art. 93.° Se establecerá el juicio por jurados para todos los delitos políticos y para los comunes que determine la ley.

Art. 108.° Las Cortes Constituyentes reformarán el sistema actual del gobierno de las provincias de Ultramar, cuando hayan tomado asiento los diputados de Cuba o Puerto Rico, para hacer extensivos a las mismas, con las modificaciones que se creyeren necesarias, los derechos consignados en la Constitución.

OPOSICIÓN A LA CONSTITUCIÓN DE 1869

La Iglesia y la Constitución de 1869


- ¡Ea, señores! Juren y cobren....
- En cuanto á lo segundo, sea por amor de dios; lo primero... non possumus


Caricatura satírica publicada en la revista satírica La Flaca, nº 43, 1 de mayo de 1870.
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El trono vacante en España

La búsqueda de un monarca

Agencia-Embajada
Sucursal de España
Se colocan reyes con todos sus atributos
Prima fija sobre la Nación
Nota. No se responde de las averías


Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca el 10 de julio de 1869

(Primer año del último entorchado D. Juan Prim)
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Nos encontramos ante un documento de naturaleza política que satiriza la búsqueda de un monarca para España, después del destronamiento de Isabel II en 1868 y la proclamación de una nueva constitución en 1869, que establecía la monarquía democrática como forma de gobierno.

En la imagen se representa al embajador español en París Salustiano de Olózaga, anunciando en la calle mediante un cartel, a modo de agencia de colocaciones, la búsqueda de un rey para España. El texto bromea sobre las averías del país. Los espectadores son:

- Antonio de Orleans, duque de Montpensier, al que podemos identificar por la flor de lis que lleva bordada en la bandolera, símbolo de la familia real francesa, y por el nombre Orleans escrito en el collar del perro que lleva sujeto con una correa.

- Detrás encontramos un personaje tocado con una boina roja propia de los carlistas. Se trata del pretendiente carlista al trono, Carlos VII.

- Finalmente vemos una señora con sobrepeso, Isabel II, acompañada de un niño vestido con ropas militares que tira de un carnero de juguete, su hijo Alfonso, el futuro Alfonso XIII.

En la caricatura faltan algunos pretendientes importantes, como el alemán Leopoldo de Hohenzollern, a cuya candidatura se opuso firmemente el emperador francés Napoleón III, o el que finalmente terminaría convirtiéndose en rey de España, Amadeo de Saboya.


Los conflictos domésticos de La Casa de Borbón a raiz de la sucesión de la corona del reino de España

Una familia modelo.

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca el 20 de febrero de 1870
(Pulse aquí para acceder al número digitalizado)


Aspirantes al trono español

¡¡¡ATRAS!!!

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca el 12 de junio de 1870

(Pulse aquí para acceder al número digitalizado)


¿República o Monarquía para España?

-Paciencia, señores, y todo se andará... Por de pronto se sabe que en este país no puede haber república ni monarquía... ¿Les parece a Vdes. poco el descubrimiento?

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca el 26 de junio de 1870
(Pulse aquí para acceder al número digitalizado)


La guerra Franco-Prusiana a punto de estallar.
La disputa por la sucesión al trono de españa contribuye a caldear el ambiente

FIATE DE LA VIRGEN... Y NO CORRAS

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca 17 de julio de 1870
(Pulse aquí para consultar el número digitalizado)

EL CARLISMO DURANTE EL SEXENIO

El Carlismo, movimiento integrista católico, y sus métodos de financiación.

La Santa Causa

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca (segunda época), nº 50, 30 de enero de 1873.
Pulse para descargar número digitalizado.
Crítica de los procedimientos empleados por la causa carlista para aumentar sus filas.


Las nuevas cruzadas

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca el 10 de septiembre de 1870




Cría cuervos y te sacarán los ojos

Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca, nº 17, 14 de agosto de 1869 (Primer año del último entorchado D. Juan Prim)

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En la imagen vemos al ministro de Gracia y Justicia (Gracia sin Justicia), Manuel Ruiz Zorrilla, entregando a miembros de la jerarquía eclesiástica grandes bolsas de dinero para sufragar los gastos de la Iglesia católica española. Vemos a su vez a la Iglesia entregar directamente ese dinero a los carlistas para financiar las partidas que se estaban organizando en distintas partes de España para derribar el gobierno y restablecer las tradiciones y el poder de la Iglesia.
En la caricatura se está criticando la actitud de parte de la jerarquía eclesiástica ante el decreto de 5 de agosto de 1869, obra del ministro Manuel Ruiz Zorrilla, a través del cual se ordenaba a los obispos que exigiesen a sus sacerdotes la obediencia al gobierno y que retiransen las licencias de predicar y confesar a aquellos que no obedecieran. Asimismo los obispos debían dar los nombres de los curas que se hubiesen ido al campo para ponerse al frente de una partida carlista para luchar contra el gobierno. Un número bastante importante de obispos se negó a obedecer, mientras que otros acataron las órdenes, al menos de palabra.



LA III GUERRA CARLISTA

LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS